Alternativa de movilidad en la pandemia

Alternativa de movilidad en la pandemia

Publicado el 17/05/2020

La bicicleta puede ser una solución viable para descongestionar el sistema de transporte público.

LA NACIÓN

 

Por Paulo César López

Los primeros días de la llamada “cuarentena inteligente” se han caracterizado, sobre todo, por la aglomeración de personas en el transporte público, en contra de todas las recomendaciones para evitar los contagios. Las empresas transportistas, que venían amenazando con un paro si no se les otorgaba un subsidio por la merma de usuarios, transgredieron la disposición de que solo pueden llevar pasajeros sentados y con sus correspondientes tapabocas.

Teniendo en cuenta además que el miedo a contraer la enfermedad exacerbará el uso de vehículos individuales en una red vial ya sobrecargada e incapaz de recibir mayor flujo de tráfico motorizado, una opción viable para responder a esta situación de crisis es la bicicleta. Conscientes de esta situación, varios gobiernos del mundo han llamado a sus ciudadanos a utilizar la bicicleta para transportarse diariamente con el fin de evitar las peligrosas concentraciones de personas.

A nivel latinoamericano, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, instó a los ciudadanos que, en caso de que deban salir, lo hagan en bicicleta. En este marco se habilitaron 117 kilómetros de bicisendas a fin de reducir el uso del saturado sistema de autobús TransMilenio, una importante ampliación de la ya existente red de 550 kilómetros de sendas exclusivas para quienes transitan en dos ruedas. En tanto, en Francia la primera medida ha sido la asignación de 50 euros por ciudadano para gastos de reparación de biciclos.

Consultado al respecto, el arquitecto Carlos Zárate, coordinador del área de Teoría y Urbanismo de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción, señaló que “ya mucho antes del contexto pandémico, la bicicleta empezó a ser considerada con seriedad en muchas ciudades del mundo, pero las ciudades paraguayas están bastante atrasadas en esa conversación. La bicicleta como medio de transporte tiene ventajas en cuanto a salud, pero también en cuanto a lo económico y a la imagen de la ciudad, sobre todo cuando desplaza la presencia de automóviles que ocupan mucho espacio y contaminan el aire con gases y ruidos. Para poner en marcha iniciativas como estas la municipalidad debe definir una red de circulación, determinar qué vías serán compartidas entre distintas modalidades de transporte y qué vías serán exclusivas para las bicicletas, establecer reglamentaciones específicas así como sanciones y gestionar los recursos necesarios para el acondicionamiento de esas vías”.

No obstante, hace la observación de que la factibilidad depende de la distancia a ser recorrida, ya que para garantizar un uso masivo esta no debería exceder los 15 kilómetros. “La bicicleta se revela conveniente como alternativa de transporte cuando las distancias son menores a cinco o hasta quince kilómetros, cuando no hay necesidad de transportar mucha carga y cuando no es necesario llevar compañía. El caso asunceno tiene algunas particularidades como, por ejemplo, que alrededor del 70% de sus puestos de trabajo están ocupados por personas que residen en ciudades vecinas. No se puede pretender que estas personas recorran en bicicleta 20, 30 o hasta 60 kilómetros a la ida y otros tantos a la vuelta todos los días. Pero sí podemos preguntarnos cuántas de estas personas llegan diariamente a Asunción para seguir trasladándose dentro de ella como parte de su trabajo”, sostiene.